La barrera entre ficción y realidad fue una de las inquietudes del dramaturgo italiano Luigi Pirandello, cuya obra cumbre, “Seis personajes en busca de un autor”, llegará esta noche a la Sociedad Francesa de Tucumán (San Juan 751), con estreno a las 21 a cargo de la Fundación Teatro Universitario, con versión y dirección de Ricardo Salim y un numeroso reparto.
El autor siciliano recibió el premio Nobel de Literatura en 1921 y falleció dos años después. Su trabajo escénico fue fundamental para renovar y actualizar el teatro mundial, con temáticas vinculadas con la búsqueda de la identidad en una sociedad que vislumbraba el nuevo siglo en medio de convulsiones, revoluciones y guerras. Su estética llevó a la ruptura de la llamada “cuarta pared”, con los actores y actrices hablándole directamente al público, sin la distancia de lo convencional y para sumarlo a la acción dramática en modo inmersivo, Así, el espectador dejaba de ser pasivo y construía el hecho dramático.
Teatro tucumano: Ricardo Salim recrea “El enfermo imaginario”“Pirandello hizo historia al cuestionar las convenciones escénicas y convertir al propio teatro en tema de representación”, adelanta Salim. En la trama, un ensayo teatral es interrumpido por la llegada inesperada de seis seres que reclaman algo extraordinario: necesitan que alguien cuente su historia. Actores, personajes y espectadores son arrastrados a dos preguntas inquietantes: ¿Qué es más verdadero, la vida o el teatro? ¿Quién es más verdadero: una persona de carne y hueso o un personaje condenado a vivir eternamente su drama?
“No es una obra donde todo encaja fácilmente. Lo que verán es un encuentro entre quienes buscan ser escuchados, actores que intentan comprenderlos y espectadores invitados a decidir qué es real y qué no. Los personajes sufren porque no pueden cambiar, mientras que las personas cambian continuamente. Los personajes llegan buscando un autor, pero quizá lo que realmente buscan es un testigo. Los actores quieren representar la verdad; los personajes saben que ya la han vivido”, adelanta el director en diálogo con LA GACETA.
En su puesta, Salim eligió el formato de teatro arena para potenciar la cercanía entre la escena y el público. “Se comparte el mismo espacio de incertidumbre en un conflicto que parecerá suceder aquí y ahora. La proximidad eliminará la distancia tradicional del escenario, y más que a asistir a una historia convencional, están invitados a participar de una experiencia donde las certezas se volverán inestables y cada mirada construirá una verdad diferente”, plantea. Este espectáculo cuenta con la coproducción de la Sociedad Francesa, y con los auspicios del Ente de Cultural de Tucumán y de la Asociación Siciliana de Tucumán.
- En tu producción concretás un salto en el tiempo y pasas de viejos clásicos de Molière Sófocles a Pirandello, ¿por qué?
- Las obras que decido poner en escena no me son impuestas. Las elijo porque hay algo en ellas que me interesa, y que me apasiona tanto como para enfrentarme con montajes complejos para que todos compartan esta pasión. Puedo pasar de “Electra” de Sófocles, a “La Celestina” de Fernando de Rojas, a “Tartufo”, de Molière o a esta obra, porque en cada una de ellas hay temas que interesan a todos. En “Seis personajes...” lo que me resulta apasionante es que los seres no buscan simplemente un autor. Buscan alguien que les permita existir. Todos necesitamos que alguien escuche nuestra historia para sentir que nuestra vida tiene sentido. Esta búsqueda trasciende el teatro y es una reflexión sobre la memoria, la identidad y la necesidad humana de ser reconocidos. Es una obra sobre la condición humana. Por eso, más de un siglo después de su estreno, sigue resultando moderna, no envejece porque no habla de una época, sino de la incertidumbre humana, que siempre encuentra una forma nueva de manifestarse.
Teatro en el Museo Folklórico: “Haydee. Todas mis versiones” evoca a Mercedes Sosa- A las preguntas de hace un siglo del autor, ¿cuáles son las tuyas en este presente?
- Vivimos un tiempo marcado por la inteligencia artificial, las redes sociales, la incertidumbre política, los cambios tecnológicos, y las transformaciones culturales. Quizá las preguntas ya no sean muy distintas de las que planteaba Pirandello, pero sí adquieren nuevas formas: ¿Quién soy realmente? ¿Qué es verdad? ¿Cómo nos relacionamos con los otros? ¿Qué lugar ocupa el ser humano frente a la tecnología? ¿Cómo convivimos con el cambio constante? ¿Qué vale la pena preservar?
- ¿Tiene aportes de la estética del absurdo?
- Pirandello no pertenece estrictamente al Teatro del Absurdo, aunque fue uno de sus grandes precursores. No encontramos el género en su forma más radical, pero sí varios de sus elementos: personajes “más reales” que los actores, un planteo que nunca empieza de la manera esperada, un ensayo que se convierte en un conflicto filosófico, la imposibilidad de representar fielmente una experiencia, y un final en el que nadie sabe qué ocurrió realmente. Dramaturgos posteriores como Becket, Ionesco, Genet y Pinter desarrollaron muchas de las preguntas que planteó, como su sensación de desconcierto
- Esos seres que aparecen necesitan ser mirados y reconocidos para existir, un planteo muy actual en tiempos de ninguneo y descalificación radical del otro en muchos sentidos...
- Sus personajes no buscan convertirse en otros; buscan ser reconocidos tal como son. Lo que debe cambiar no son ellos, sino la mirada de quienes intentan comprenderlos. Esa tensión entre la permanencia de la esencia y el cambio de las formas es una de las fuerzas más profundas de la obra.
Teatro tucumano: la historia argentina se cuenta desde la cocina- ¿El cambio es un desafío o una necesidad?
- Yo diría que es ambas cosas. El cambio es una necesidad porque nada permanece igual. Cambian las personas, las sociedades, el arte, el cuerpo, las ideas y las circunstancias. Resistirse al cambio suele conducir al estancamiento. En ese sentido, cambiar no es una opción: es una condición de vida. Al mismo tiempo, es un desafío porque nos obliga a abandonar certezas. Cada transformación implica una pérdida de hábitos, de identidades, de formas conocidas de hacer cosas, y también la posibilidad de descubrir algo nuevo. El desafío no es que el mundo cambie, sino cómo respondemos a ese cambio.
El elenco
- Personajes de la comedia por hacer: Jorge García, Martín Lombardelli, Claudia Fermoselle, Sandra Virgolini, Mauricio Varela, Félix Arbeloa Elsinger y David Coronel Leiva
- Actores de la compañía: Sergio de Filippo, Rodrigo Palacios, Mili Muñoz Molina, Patricia Cudugnello, Daniel Contar, María Laura Hernández, María José Manzur, David Coronel Leiva y Mariano de Filippo
“Estafadas por la historia”: doble función gratuita en museos municipales
“Estafadas por la historia” subirá hoy a escena en dos funciones gratuitas sucesivas, en sendos museos municipales: a las 12, la obra se repondrá en el Museo de la Industria Azucarera del parque 9 de Julio y a las 16.30 en la Casa Belgraniana (Bernabé Aráoz y Bolívar). Un grupo de amigas recuerda los actos patrios de la escuela y descubre que las mujeres representadas no tenían nombre ni un rol. Entonces deciden rescatar la historia de las protagonistas de la independencia, como Macacha Güemes, Juana Moro, Remedios del Valle y María Loreto Sánchez de Peón Frías. El proyecto lo impulsan Paula Marcoux, Constanza Peralta, Mariana Romano, Paula Olazo y Belén Mercado.